Esta semana enviando felicitaciones de Navidad, alguien me respondió: ¿Hace falta que lleguen Fiestas para saludarnos? Me quedé pensando.

Esa es una pregunta que hace años me hago, aunque nunca termino de comprender por qué tenemos el hábito  de esperar a estas fiestas para recordar a las personas.

Hace muchos años (muchos) que paso mis navidades lejos de mis afectos más cercanos. Aprendí a sobrellevar estas fechas estoicamente hasta el punto de no tener en casa ningún indicio navideño; tal vez porque quería engañar a mi mente y no le contara a mi corazón que otro año más mis sillas estaban vacías.

Pero la realidad está ahí: es inamovible, existe, se palpa, se huele, se siente; y aunque quiera engañarme cambiando de pensamiento o intentar no pensar, la Noche Buena llega, y no sólo mis sillas están vacías, sino mi corazón que se desprendió de todo bonito recuerdo, por miedo a revivir aquellas emociones y sentirme absolutamente sola.

La razón del malestar en navidad…

Un año me di cuenta que al llegar estas fechas comenzaba a tener los mismos síntomas de los años anteriores: tristeza, ansiedad, rabia, dolor de cabeza, cansancio y más malestar.

¿Por qué al igual que yo, había personas que tenían las mismas sensaciones?

Encontré que la razón estaba en querer desprendernos de todo recuerdo para “no sufrir”, encerrándonos en una realidad inventada, evitando cualquier objeto que nos recuerde a esa persona querida que ya no está a nuestro lado, como ampliando un duelo hasta la eternidad y “anclando” el mes de diciembre hasta convertirlo en el peor de todos los meses del año.

He comprendido hasta qué punto nuestro ego puede invadir nuestra zona especial de los afectos. Ese ego que me dice “yo sufro, soy la desafortunada, no tengo a nadie, perdí a mi padre o mi madre o a alguien de la familia, estoy sola…ohh! Pobre de mí”!

¿Qué pasaría si miro esta situación con otros anteojos?

Si en vez de ser yo la “víctima” me convierto en una persona responsable de mis emociones y busco la que más se adecúe a estos momentos, estaría abrazando estas fiestas de otra manera.

Es decir:

El calendario me anuncia que es Navidad. Momentos de encuentros, de abrazos, de reencuentros, de ilusión, de familia, de luces navideñas, de regalos y más cosas.

Mi pensamiento dice que “mis sillas están vacías” y mi realidad es que dentro de mí tengo todo lo que me hace falta para Aceptar esta realidad.

Hoy, lo verdaderamente importante y real son las personas que siguen en mi lista de “Personas de acero inolvidable”, las que año tras año siguen estando aunque no nos llamemos muy seguido; las que están y las veo a menudo, mi familia cercana, mi familia de siempre y mi familia elegida.

Todos ocupan alguna silla en mi vida. Hoy he comprendido que no tengo “sillas vacías”, es que sólo no los veo, pero están ahí.

Elijo quedarme con la emoción que me transmite Paz, Tranquilidad, Templanza, Aceptación.

Ale Navarro

El secreto de la felicidad es aprender a elegir…

Elijo quedarme con la sensación de seguridad que me dio el abrazo de mi padre, la caricia de mi madre, la complicidad de mis hermanos, la seguridad de mis amigos.

Elijo revivir el recuerdo bonito de mis hijas abriendo sus regalos con esa carita de sorpresa, llenando mi vida de motivos para continuar dando lo mejor de mí.

Elijo mirar hacia mi interior, buscar entre tanta información a la niña que fui, la que disfrutaba del momento sin detenerse en los problemas externos.

Elijo traer a este momento la satisfacción de haber vivido una vida llena de emociones y agradezco  al Universo que me permita formar parte de este “Plan de Vida”.

Lo bonito de la vida es tener la opción de elegir cómo quieres pasar las situaciones que llegan. En este caso tienes la libertad de elegir cómo quieres sentirte en tu mesa de navidad, a pesar de las ausencias, de las crisis, a pesar de las personas que estarán a tu lado esa noche y que tal vez no las soportas, a pesar de tu soledad o de tantas personas abarrotadas en el salón de tu casa.

Elije cómo quieres ver tus sillas…

P.D: Si quieres que tu navidad sea feliz y más tranquila ven a participar del Taller Claves para respirar la navidad en alegria. Cambia y transforma tu realidad, aprende a gestionar tus emociones y aprende a relajarte en momentos puntuales…

Feliz Navidad. Feliz Elección. Feliz Vida.

¿Nos vemos en el camino?