Cambiar no es fácil. Lo sé. A veces no sabes qué puedes cambiar y otras no cambias porque no sabes cómo hacerlo. Encontrar las claves para conseguirlo es mi tema de hoy.

Tal vez, te hayas encontrado con tu voz interna gritándote: ¡Hazlo, cambia ya! Como si estuviera empujándote a un vacío, y es posible que tu resistencia inconsciente no permita que des el salto.

Para que produzcas un cambio en tu vida, el dolor que provoca la  situación que vives, tiene que ser muy fuerte; de esos dolores insoportables que te retuercen por todo el cuerpo. Sin embargo, si aguantas ese dolor te quedarás ahí por mucho tiempo sin dar ese paso que sabes que tienes que dar.

Tu vida se convierte en una rutina y decides quedarte ahí porque piensas que al otro lado del cambio también habrá dolor. Te seguirás quedando en tu zona de confort, porque es lo que conoces, aunque no sepas que sólo es un estado mental.

¿Por qué no das ese salto al cambio?

1# Te parece cómodo porque es la situación a la que te has encontrado.

2# Te dará miedo salir de ahí si tu pensamiento se concentra en el qué dirán.

3#Es posible que no te animes porque no sabrás cómo actuar ante la nueva situación

4# Puede que el pánico se apodere de ti y que tu corazón se dispare por la ansiedad, que te produce el pensar en ese cambio que deseas aunque no te atrevas a dar el paso.

Cuántas veces he escuchado: “Soy así, ya no puedo cambiar” o “Esta situación no tiene arreglo” o “Mejor lo hago mañana”; “Es muy difícil para mí, no lo conseguiré” o el famoso dicho conformista: “Más vale pájaro en mano que cien volando“.

Tarde o temprano, nuestra vida se merece un cambio, nosotras mismas nos merecemos un cambio.

Alejandra Navarro

Como quien va acomodando y cambiando de sitio los muebles de casa, el armario de la ropa, tirando lo que no se usa y haciendo espacio para algo nuevo. Si podemos realizar esa tarea para tener más ordenada nuestra casa, ¿por qué no lo hacemos en nuestra vida?

Puedes estar viviendo una situación problemática, puedes tal vez, estar incomoda con alguna relación, o tal vez tu trabajo no te gusta y quisieras emprender algo pero no te animas.

Puedes, también si lo prefieres, elegir el papel de víctima y esperar a que alguien te solucione la situación, llorando por los rincones, dando lástima en las redes sociales y esperando un Me Gusta a tu lamento o por el contrario puedes sentirte Responsable para cambiar y ponerte en marcha rápidamente antes que te instales en tu zona cómoda y te quedes ahí por el resto de tu vida.

¿Cómo puedo cambiar? ¿Por dónde empiezo? ¿Y si me sale mal? ¿Y si me arrepiento? Tengo miedo. No soy capaz de hacerlo. Estas preguntas y creencias que te limitan son algunas de las que pueden rondar la cabeza.


Ahora bien. Toma nota.

Aquí tienes unos tips para comenzar a aplicar en tu proceso de cambio:

#OLVIDA DE QUEJARTE, JUSTIFICARTE Y CULPARTE. Estos son los tres virus mentales que nublan toda capacidad de ver el camino.  Te llevan al pasado y te dejan en un estado de negatividad absoluta. Mientras utilices esta táctica lo único que vas a conseguir es quedarte en el mismo estado en el que estás. Ponte en acción de otra manera. Lo único que va a sacarte de ese estado es la Actitud. Con este paso estás preparada para:

#DARTE CUENTA de la situación que estás pasando: Es el preciso instante en que se te cae la ficha y dices: “Esto no funciona bien, aquí hay que hacer algo, y yo soy la única capaz de salir” .

#PREGUNTAS PODEROSAS, muy importantes y reveladoras: ¿Cómo puedo salir de ésta situación? ¿Qué puedo hacer para cambiarla? ¿Qué quiero conseguir con este cambio? ¿Cómo quiero sentirme?

#HAZTE RESPONSABLE. Tú eres la única persona responsable de tus estados de ánimo y mentales. No busques culpabilidad en los demás. Las decisiones que una vez tomaste tuvieron su consecuencia, por lo tanto, responsabilízate de cómo llegaste hasta aquí y de cómo vas a salir de ello.

#TRAZA UN PLAN DE ACCIÓN. Encuentra qué es lo que quieres cambiar, escribe sobre papel qué y cómo vas a hacer para conseguir ese cambio ; busca tus recursos, tus habilidades, tus capacidades que te ayudarán a conocer la fuerza que hay en ti, y ya  habrás trazado tu Plan de Acción.

#ENFOCATE. No pierdas el rumbo, dibuja un camino delante de ti y coloca tu objetivo al final, visualízalo, vive ese momento como si ya lo hubieses conseguido, hazlo tuyo, deséalo con todas tus fuerzas. Todo lo que imagines en tu mente puede suceder.

#TEN PACIENCIA. Los cambios no se producen de la noche a la mañana. Todo lleva su tiempo y proceso. La paciencia es un valor que a veces traiciona. El cambio también es un viaje, es una decisión para mejorar nuestro estado. Vale la pena esperar que llegue.

La Perseverancia y la Constancia son dos virtudes que te ayudarán a dar tu primer paso. Aunque hayan personas en tu entoo que te estén motivando o ayudando, tienes que saber que ellas no serán el motivo por el cual te muevas.

La única responsable de salir de ese estado eres tú misma. Así que busca un motivo por el cual te atrevas a cambiar. Los cambios llegan a nuestra vida cuando estamos preparadas para ello. Pero puedes estar atenta a las señales, ellas te dirán lo que ya hace falta cambiar.

Si deseas comenzar ya mismo puedo ayudarte a conseguir ese cambio que tanto deseas. ¿Hablamos?

¿Nos vemos en el camino?

Ale