Aprende a decir NO, cuando de verdad lo sientas. Sabes lo mucho que cuesta largar un NO rotundo, pero…

¿Por qué dices cuando quieres decir NO?

Si aún no te has hecho esta pregunta, te invito a que reflexionemos juntas sobre este hábito tan arraigado.

No sé qué tenemos algunas  mujeres que en algún momento de nuestra vida nos atribuimos el papel de SuperWoman.

Ese rol solidario y desinteresado que nos convierte en Salvadoras de todo ser humano que esté dentro de nuestro entorno más cercano.

Cocemos a fuego lento el Arte de quedar bien con todos hasta que nos convertimos Expertas Salvadoras con capa y espada.

Una mujer puede estar desbordada de trabajo y tareas que sólo puede hacer ella, y si alguien cercano le pide algo, la mujer probablemente deje todo lo que está haciendo para encargarse de ese pedido.

¿Qué te hace pensar que eres la única persona que puede solucionar los problemas de los demás?

En nuestra educación judeo-cristiana se nos ha enseñado que como mujer “tenemos” que estar al servicio de los demás, ser buenas hijas, esposas abnegadas y madres sacrificadas, tal vez, porque al final del camino se nos recompense con la eternidad y nos iremos con la conciencia tranquila a un cielo que nos han prometido que existe. (¿?)

Mientras te esfuerzas por llegar a todas partes y solucionar el problema de todos para que sean felices, tú te estás exprimiendo y olvidándote que eres a la primera persona que has de atender.

Si necesitas recibir halagos y palmaditas en la espalda de todo el mundo, estás convirtiendo a todo el mundo en tu juez particular.

Fritz Perls

¿Por qué dices SÍ a todo?

Vamos a entrar en lo profundo de este asunto. Acompáñame en la reflexión:

  1. Te produce estrés emocional el no cumplir con las expectativas de los demás.
  2. Te produce sentimiento de culpabilidad. Piensas en la otra persona y no en tí. Así nos han educado hace siglos a las mujeres y te sientes culpable si te fijas en tu bien.

De aquí surgen unas creencias que condicionan tu vida:

  1. Eres apta para la multitarea: Trabajas afuera y en casa, gestionas y organizas a todos, solucionas cualquier problema: familia, amigos, compañeros de trabajo, vecina, conocida de la vecina, etc.
  2. Una mujer que se ocupa de sí misma es una egoísta: Oh my God!! ¿Qué dirán por ahí de mi? ¡La gente pensará que soy una mala mujer!
  3. Los demás me dejarán de querer si no hago lo que me piden: ¡Y eso no lo puedo permitir! Sólo me siento querida y retribuida, no por lo que soy sino por lo que hago por los demás,  es la única manera de que alguien me quiera.

¿Qué consigues con esta actitud de Salvadora?

  1. Contribuyes  a que crezcan a tu alrededor personas menos capaces y menos responsables, porque saben que siempre pueden contar contigo.
  2. Pierdes el control de tu vida, enfocándote en los demás, pensando que no lo pueden hacer y lo que es peor, pensando que eres “La Mujer indispensable
  3. No realizas aquello que deseas para ti porque te falta tiempo pero estás disponible  para los demás.
  4. Tu tiempo libre, tu rato a solas, tu espacio personal, hacer ejercicio, asistir a charlas de crecimiento personal , la cita con unas amigas, una cena con tu pareja, un viaje soñado. Has dejado todo eso de lado para convertirte en la persona que otros quieren que seas.
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Tú, diciendo SÍ cuando quieres decir NO.

Vamos, que entre: el Debo y el Tengo, digo cuando quiero decir No.

Dejas para mañana, pasado o cuando tengas tiempo aquello que deseas para tí.

La mala noticia es: Se te pasa el arroz. Cuando quieras acordar habrás vivido y arreglado la vida de todo tu entorno, menos la tuya.

Piénsalo bien.

¿Cómo cambias esa actitud de Salvadora?

Las alarmas que tienes que reconocer para darte cuenta que has llegado a un extremo muy peligroso son el estrés, el cansancio, la apatía, la falta de energía e ilusión.

Has dejado de ser tu misma, de valorarte y de respetarte. Y si tú no lo haces, nadie te va a valorar o respetar.

Te animo a que pongas en marcha un Plan de Acción para retomar las riendas de tu vida:

  1. Aprende a decir que NO, formulando y haciendo respetar prioridades. Si reconoces tus  prioridades las podrás defender mejor. Las mujeres tenemos muchas capacidades y talentos, nos gusta ocuparnos de los demás, hacer favores y somos muy buenas a la hora de funcionar en modo multitarea. Tenemos que elegir entre nuestras oportunidades en la vida o conformar la vida de los demás. Cuando una mujer tiene sus prioridades claras, se respetará más a sí misma y conseguirá el respeto de los demás.
  2. Aprende a decir NO, reconociendo tus  valores. Los valores son nuestras creencias más profundas, tienen que ver con nuestra manera de ser y de estar en el mundo. Si examinas tus oportunidades a través de los valores, obtendrás resultados con mucho sentido y actuarás en consecuencia.
  3. Aprende a decir NO con Asertividad. La asertividad es ser afirmativa con coherencia y flexibilidad. Saber expresar lo que deseas sin perjudicar a la otra persona.Transmitir con un lenguaje apropiado, de una forma apropiada y en el momento apropiado.

No puedes dar nada de lo que no tengas.

Alejandra Navarro

Tú eres  a la persona que tienes que cuidar primero, si no estás bien contigo misma no podrás estar bien con los demás.

Si no eres capaz de comunicarte contigo no lo podrás hacer con los demás.

No confundas el amor bueno con el amor malo. El amor bueno es el que brindas para aportar algo positivo a la otra persona, para ayudarle a crecer; por el contrario el amor malo, es aquel que ahoga, intoxica, anula y elimina al otro como persona.

¿Qué tipo de amor piensas que estás dando?

Aprende a decir NO. Piensa en ti y en tus prioridades, date un mimo, valórate, date tu lugar y pide que se te respete. Todo eso NO ES EGOÍSMO, ES AMOR PROPIO. 

Nadie más que tú puede hacer por ti lo que necesitas.  

Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.

Jorge Bucay

Hazte un favor: Comienza a vivir y disfrutar tu propia vida, el único arte que te conviene aprender es el de crecer y desarrollarte como un Ser especial, de esa manera ayudarás a otro a crecer también.  

Recuerda, si quieres Aprender a decir NO , Llámame cuando necesites un empujón. Estaré encantada de ayudarte.

¿Nos vemos en el camino?

Ale